lunes, 4 de agosto de 2008

UN MUNDO RARO.

Por Juan Manuel Vázquez Ponce.

SOMOS UNA MARAVILLA.

A últimas fechas, he conversado con personas a quienes apenas conozco y casualmente dichas conversaciones han tocado siempre un tema común. Resultan ser los orgullosos padres de unos auténticos prodigios, la hija de uno de ellos entró a un concurso de talentos, ya que canta igualito a Cristina Aguilera, el hijo de un compañero de trabajo recién terminó el bachillerato, enseguida encontró empleo y gana mas que cualquier mortal y los hijos de una conocida son una mezcla de Einstein, Gandhi y Pelé, ya que son unas chuchas cuereras pa las matematicas, son la mar de bien portados y por si algo faltara son unos fenómenos en el fútbol domingo a domingo. Cabe mencionar que la lista de cualidades de un muchacho en voz de sus padres siempre suele ir precedida de un “mira, no es por que sea mi hijo, pero…” Y uno lo entiende que es así, ni hace falta mencionarlo.

Y fue entonces que traté de recordar todas las conversaciones que he tenido –o he escuchado, dado mi alto grado de entrometimiento- a lo largo de mi vida en las que un padre ha mencionado tener un niño prodigio sin que tenga que ver el hecho del parentesco directo y dichos recuerdos me llevaron a la amiga que me presume de tener un niño índigo –que es está manera moderna de llamar a los que mi abuela llamaba “pinchi escuincle travieso, sáquese por allá-, recordé también de los recién nacidos, todavía no tiene el padre ninguna cualidad que presumir, a la semana de haber nacido nadie es bueno para el fútbol, para el canto o para la escuela, entonces se recurre a las características natas. “¡Pesó tres kilos y medio!” “¡no da nada de lata!”. O que tal esa de “¡es bien vivo!” como me dijo una prima de su bebé en brazos quien para corroborar lo dicho por su madre abrió tímidamente los ojos cuando me asomé a verlo, y enseguida los volvió a cerrar para seguir durmiendo.

Así, llegué a situaciones verdaderamente enternecedoras, como la de hace algún tiempo en la que una señora presumía a mi madre acerca de su hijo en una de esas platicas que tienen las señoras mientras compran el mandado. Según ella, el muchacho era muy bueno para la música, ya tocaba con un grupo de mediana fama en mi pueblo y era cuestión de tiempo la llegada de su vástago al estrellato. La señora no contaba con que mi madre me lo platicaría y que yo conocía al muchacho, quien si trabajaba con dicho grupo de mediana fama en mi pueblo, pero no precisamente de músico, su trabajo era ligeramente diferente al de ejecutar en el escenario, pues consistía en cargar bafles, instrumentos, colgar reflectores e ir por el pomo y los refrescos. Lo cual en nada demeritaba la labor del chavo, la diligencia y el servicio son cualidades dignísimas de aquilatarse, pero que yo recuerde nadie ha vendido discos ni llenado conciertos basado en su fama de buen cargador y mandadero.

En el colmo del nepotismo he escuchado a quienes presumen los defectos de sus hijos, que se le va a hacer, cuando no hay cualidades, pues bien se puede presumir lo que sea. Una señora que vendía en el mercado me presumía “¡mi hijo aguanta un montón tomando y maneja como loco!, pero nunca se ha accidentado, una vez venia yo en su camioneta, el venia bien tomado y venia rebasando y dando volantazos, yo venia con las manos sudando y bien agarrada del asiento, ¡pero no nos pasó nada! ¡Es bien bueno manejando!. O un caso directo en mi familia, Una prima a quien en cierta ocasión tratamos de exhortar a observar la conducta de su hija pues un día que ella se fue a buscar trabajo la pasó a dejar encargada en casa, para cuando regresó , la pequeña ya había roto un garrafón de agua, insultado a mi papá, tratado de meter a un gato a la lavadora y sufrido una crisis de llanto de un par de horas a grito pelado “donde está mi mamáaaa, por que no vieneeee, quiero a mi mamaaaa, no quiero estar en esta casaaaa!!!!” A la mamá se le dibujó una enorme sonrisa en el rostro y nos dijo llena de orgullo “¡así la has de ver todos los días, bien desmadrosa y cuando se despega tantito de mi hace esos berrinches!”.

No me he olvidado de mi propio caso, recuerdo ahora que para mi padre también fui un niño muy listo según el, de muy buenas calificaciones -según el- y cuando descubrió mis aptitudes musicales no desperdiciaba ocasión para presumirme en las convivencias, después de un par de cubas mi padre me mandaba a llamar a la sala y decía “andale hijo, tócale a mi compadre la canción esa que te tocas en el piano”

Honestamente nunca fui tan listo, mas bien era yo tímido y callado, buenas calificaciones si tuve pero fui un autentico bulto en los deportes y sociabilizando en la escuela , ah y la canción a la que se refería mi padre era la marcha de Zacatecas, la cual aprendí a tocar con un solo dedo gracias a que mi hermano mayor, (el dueño del “piano”) tuvo a bien ponerle el nombre de las notas debajo de cada símbolo en su cuaderno de la clase de música y también a cada una de las teclas le marcó con un plumón el nombre de cada nota, ah y el “piano” al que se refería mi padre era un órgano de juguete marca Lili-Ledy que funcionaba con un ventilador que hacia mucho ruido. Como es de imaginarse dicha situación me resultaba muy embarazosa y me hacia sentir como mono cilindrero y después de negarme unas tres veces finalmente accedía para que mi padre me dejara ir. Al terminar la pieza –que en la versión que yo tocaba duraba apenas unos segundos- mi padre tenia dibujada una enorme sonrisa en su rostro, y el resto del público, es decir, la otra persona tenia una cara de “¿tengo que aplaudir? Mejor manda al chavo por otra cuba”.

Así que en un afán por cuestionármelo todo, hice una pequeña lista que en nada trata de contradecir a todos los que presumen a sus hijos, es decir, a todos. Pero que simplemente trata de rescatar otra cualidad que a todos nos hace falta y mencionare al último. Me pregunto entonces, por que si somos tan maravillosos según nuestros padres?..., -quienes por cierto también fueron maravillosos para los suyos-…Por que entonces?....

-No estudiamos una carrera

-¿Por que los que la estudiaron no la ejercen? ¿Por que se gradúan en sociología para ser secretarias? ¿Para que administración de empresas para terminar de telefonistas en empresas que le hacen el trabajo sucio a los bancos haciendo agresivas llamadas en las que le advierten al deudor que si no paga lo van a aniquilar?

-¿Por que los que si ejercen su carrera no se sienten bien pagados?

-¿Por que los que nos dedicamos a la música añoramos en ocasiones un trabajo estable y los que tienen un trabajo estable me han llegado a decir que envidian mi modo de vida?

-¿Por que nunca ganamos el mundial de fútbol? Ni de ninguna otra cosa.

-¿Por que en las olimpiadas siempre hacemos un papelón, con contadas excepciones, quienes por cierto, después de obtener sus medallas se dedican a vivir de esa medalla el resto de su vida entrándole a la grilla y de este modo costándole al erario, es decir, al país? Saludos Ana Gabriela y Tibio Muñoz.

-¿Por qué quienes tienen éxito en su vida profesional no lo tienen en sus relaciones afectivas y viceversa?¿Por qué losa que parecen tenerlo todo no suelen estar satisfechos?

-¿Por que nos cuesta tanto madurar? ¿Por que buscamos “que nos quieran”? ¿Por que los hombres somos unos niñotes y a las mujeres nadie las entiende? Aclaro que en estos últimos casos referentes a la salud emocional no estoy hablando de mi ni de ninguno de ustedes, me refiero ya saben, a la demás gente. Los que no están leyendo esto.

Creo que la respuesta a todas esas preguntas está en el hecho de que entre nuestras múltiples virtudes, acaso nos ha hecho falta algo de autocrítica. No es que no seamos una maravilla, por que si lo somos. Pero de vez en cuando no está de más el hacer un inventario y aceptarse bueno para unas cosas, regular para otras y verdaderamente un inepto para otras, quizás los mexicanos no seamos los mejores para tirar penalties, pero a ver que alguien me niegue que somos los mas buyangueros para recibir al Papa. Y por si eso fuera poco nuestra bandera es la mas bonita según una encuesta de internet, que para mi si algo reflejó realmente, es que los mexicanos somos los que mas le entramos a las encuestas.

Personalmente después de mucho tiempo me tuve que aceptar como un muy mal extremo derecho, bateando tengo un porcentaje que mueve a risa, no bailo, solo canto bien si lo hago en bola, tengo mala suerte para los juegos de azar, soy un incompetente para los videojuegos, mal bebedor, en fin…pero a cambio de todo eso Dios me dotó de una memoria prodigiosa que por lo regular me hace recordar datos inútiles y cosas que la gente ya olvidó. Cada quien sus cualidades.

A resumidas cuentas, somos como somos, ni los mejores ni los peores, es decir, si somos unos afortunados, si somos un milagro, si somos una maravilla de especie, o como decian Les luthiers “eres único e irrepetible…como todos los demás” pero por favor, no presuman a los pequeños como lo que no son y basados en lo que quisieran que el niño fuera, basado este deseo a su vez en las frustraciones de los padres. Aunque ahora que lo pienso, no creo que me gustaría escuchar jamás a un padre decir “¿mi hijo? Ah si, nació ayer, pues que quieres que te diga, un bebé es un bebé, como todos, está todo hinchado, rojo, huele a caca, y se la pasa mamando, no tiene chiste”. O que tal “¿Cómo es mi hijo? Pues…es un menso, el otro día fui a verlo jugar fútbol y apenas tocó el balón, va a la escuela arrastrando la mochila y su boleta está llena de seises, me late que va a trabajar en el gobierno cuando sea grande”.

Creo que me extendí demasiado –la síntesis no es otra de mis virtudes- mejor hubiera aprovechado el espacio para hablarles de Gaby, no no es mi hija, no tengo esa dicha, pero es mi sobrina de un año y no es por que sea mi sobrina, pero se ríe bien entonadita, ya sabe meter las figuras en su cubo de plástico, bueno, se tarda un poco, y le tengo que ayudar, pero me queda claro que va a ser matemática, y va a cantar re bonito o si lo pensamos bien, esa manera en que avienta las cosas nos puede hablar de sus aptitudes en los deportes…

1 comentario:

Unknown dijo...

¡¡GENIAL!!, Hoy tuve la suerte de encontrar esta página, (de puritita casualidad) y es fantastica, pero la nota, reseña o como se llame de Juan Manuel Vazquez es hilarante, buenisima en todos los sentidos. No dejare de leerlo en adelante. ¡FELICIDADES!
Alicia F.